Slow fashion, ganando la batalla de la moda

¿Sabías que la industria textil, en específico la moda rápida, es la segunda industria más contaminante del planeta?

Es impresionante pensar que los jeans que compraste en $200 pesos utilizaron 7000 litros de agua para cultivar el algodón del que están hechos, sin contar el agua que se utilizó para teñirlos, cantidad que podría mantener hidratada a una persona por 10 años (Moreno-Pinar, 2019).

Datos como estos son los que han impulsado una nueva forma de ver el consumo de manera responsable, de cambiar nuestro modo de comprar y de usar ropa.  Así, en 2006, Hazel Clark definió el concepto de Slow Fashion, o en su traducción moda lenta.

 

“El término se utiliza para identificar soluciones sustentables de moda, basadas en el reposicionamiento de estrategias de diseño, producción, consumo, uso y reutilización, que están emergiendo junto con el sistema de moda global y están planteando un gran desafío para la moda. El slow fashion ofrece formas, con mayor sostenibilidad y ética, de estar a la moda” (Clark, H. 2008).

 

La moda consciente y duradera, no es algo nuevo: nuestros abuelos, sus padres y hasta los nuestros, crecieron con una forma de consumo responsable. ¿Cuántas veces nuestros abuelos no nos decían que ese abrigo les había durado 20, hasta 30 años? Incluso había ropa heredada por generaciones. No fue hasta los inicios del 2000 que la industria del fast fashion comenzó a tener más fuerza en el mercado. Siendo de la generación que creció en este mercado, recuperar el consumo responsable es un acto revolucionario y de amor hacia nosotros y hacia nuestro planeta.

 

La slow fashion representa todas las cosas "eco", "éticas" y "verdes" en un movimiento unificado... el 'enfoque lento' interviene como un proceso revolucionario en el mundo contemporáneo porque alienta a tomarse el tiempo para garantizar una producción de calidad, para dar valor al producto, y contemplar la conexión con el medio ambiente (Slow Factory).

 

Algunas características que hacen de una empresa, una empresa de slow fashion son: tener productos de alta calidad hechos de material sustentable, prendas producidas y vendidas de origen local; normalmente son negocios locales en vez de tiendas internacionales o de cadena y tienen colecciones permanentes, con excepción de algunos productos de temporada con lanzamiento de dos o tres veces por año.

Desde comprar ropa de segunda mano, reutilizar ropa vieja para hacer nueva, hacer ropa de PET u optar por mejor calidad, las empresas y los consumidores han reaccionado hacia la industria del fast fashion. Sin embargo, la lucha contra esta industria continúa y necesita de más personas, consumidores y emprendedores, que se unan. .

En CAPSULA, pensamos que necesitamos ser parte del creciente movimiento de personas que miran más allá de la gratificación instantánea y ropa barata del fast fashion, manteniendo conciencia de lo que realmente representa una marca y poner calidad en el lugar de cantidad, simplificando nuestros armarios.

 

La slow fashion consiste en consumir y crear moda conscientemente y con integridad. Conecta la conciencia y la responsabilidad social y ambiental con el placer de usar ropa hermosa, bien hecha y duradera (Collings, K. 2019).

Nuestra Pima T-shirt está hecha con el mejor algodón del mundo lo que te garantiza mayor durabilidad y suavidad.